PALOMA DE LA PAZ

viernes, 29 de abril de 2011

MI MAMÁ

Fuiste el timón del barco, el orden y la bravura. Siempre coraje, siempre amor. Amor ante nuestro desamor.
No hubo rencor ante nuestra falta de gratitud. Llovió mucho en tus últimos días, tus ojos derramaban tu lluvia interior.
Nos olvidaste, quizás así debía ser, porque tenías que volver a tu mundo infantil para emprender el viaje.
La vida te quitó todos tus sueños, pero tu soñabas por nosotros.
Firmemente creo que tu felicidad llegó cuando llegaron tus nietas. Con la presencia de ellas en la casa la vida te devolvió parte de lo que no te dio.
En mi mente te veo los fines de semana lavando las túnicas que quedaban blancas como la espuma, cubiertas de almidón, las cuales planchabas con todo tu amor.
Mis sentidos me traen el aroma  de las pizzas exquisitas que hacías en aquella vieja cocina volcán.
Recuerdo tu carita llena de arrugas, cada arruga tenía su historia. Mi viejita, tu único afán era que nosotros estudiáramos, tu orgullo fueron tus nietas.
Te fuiste y en las arrugas de tu rostro tan querido, llevabas lágrimas, sonrisas, decepciones y alegrías.
Te gustaban los jazmines, no volveremos a regalártelos. Ningún día.
Sólo puedo arrepentirme, recordarte y llorar. Aquel día de junio del año dos mil ocho, te dije hasta luego.
Te espero, me esperarás, te volveré a ver?......                  Martha

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